La amistad, las labores sin terminar y el bordado

Recuento de la pieza grande de punto de cruz que llevo bordando varios años, que une amistades y épocas.

No sé si algún día la terminaré, a veces me pregunto por qué inicié e insisto en seguirla bordando y porqué pienso que debo terminarla; ahora, si alguna vez es totalmente realizada, ¿qué haría con ella? para qué me sirve ya algo que comencé hace veinte años, una labor en punto de cruz con la que cargo en las mudanzas, en cada hogar que he construido, que llevo todavía doblada, con el patrón entre ella y junto a algunos hilos sueltos también, una labor que me significa la relación que se me ha dado con el punto de cruz.

Así duro guardada muchos años

Es una labor que comencé cuando tenia 15 años y todavía disfrutaba un poco el punto de cruz, entonces me sentaba a ver algo en televisión, probablemente algunas de las películas en Cinemax o TNT de ese tiempo y bordaba, Zipaquirá era para mi en ese momento un pueblo aburrido y sin mucho que ofrecer, así que me encerraba. La comencé cuando una amiga del colegio me dijo que luego de terminar nuestro año escolar ella se iría un año a Inglaterra a aprender inglés, pensé ingenuamente que la labor sería más sencilla, más rápida, más económica, pero pronto abandoné cuando ya no tenia para los hilos y la vi interminable. Mi amiga partió, le regalé algo más, regresó, han pasado años desde ello y nada que la termino.

No me ha tomado veinte años hacerla, sucede que cuando la abandoné la primera vez, la olvidé también y su recuerdo se desvaneció como mi gusto por el punto de cruz, al cual llegué a odiar tanto que cuando estudié en la EAOSD  me repugnaba pensar que tenia que madrugar por esa clase, sumado a lo anticuado que es todo el programa de la EAOSD esos pocos días se convirtieron en un gran reto y al final una tortura que yo misma me orquesté basada en mi disgusto por la técnica. Solo recordaría mi labor no terminada en cada mudanza, mirándola con desdén y preguntándome si seria mejor desecharla.

Llegó, entonces, una amistad a mi vida que entre muchas cosas y sin saberlo seria el celestino de mi relación con el punto de cruz: Mauricio de @_mrklaus, quien citaré más en este blog y cuyo gusto por esta técnica trajo a mi algo de lo que realmente me había desconectado hace mucho, yo no sabia nada sobre los modernos patrones, nuevos usos, formatos enormes y nuevos soportes; me volví a enamorar, le di pie de nuevo a esa relación como una de adultos maduros, conscientes, que se dejan en paz y se admiran mutuamente, volvió a mi el respeto por esa técnica, entre todo lo que estaba conociendo gracias a Mauricio, el punto de cruz me volvió a seducir, en una tarde de taller le dediqué Cinturon blanco de Jorge Drexler y nos enamoramos de nuevo.

Registro hecho por Magda en un taller de bordado
https://www.youtube.com/watch?v=0EBOl9wazLQ

Mauricio se convirtió además en compañía imprescindible, necesaria charla para tomar la aguja, honestidad sincera y humilde, raciocinio, claridad, seria una de las amistades que me ha dejado el bordado, extraño profundamente sentarme a charlar con él y debatir entre hilos el país, la vida, el amor, las relaciones, la familia y tantos otros temas que tocábamos al son de la aguja pasando a través de la tela.

Este oficio me ha dejado tantas amistades y no es para menos, pues han sido tantos los escenarios, encuentros, talleres, clases que pronto serán diez años de mi primer día en la EAOSD y todavía remo en esta canoa precaria, de madera balsa escolar, a veces llevada por la corriente, a veces en contra de ella, pero este camino, este río más bien a veces profundo y denso no se vería más claro y menos peligroso si no fuera por Laura de @laura.bordadora, maestra mía en principio y por quien realmente no renuncié al anticuado programa de la EAOSD. Ella, con su visión, con sus clases, su tiempo y dedicación fue quien me permitió ver que era posible terminar el programa y hacer otra cosa de él, fuera de los anclados estándares de este a un pasado obsoleto, demagogo, religioso, olvidado.

berlin
Con Laura en Berlin – 2024

Verla enseñando aún en un programa dado a otra época y luchando por no renovarse fue lo que me dió esperanza, fuerza. A veces siento que nuestra amistad es como esos papás que te esperan con los brazos abiertos en la piscina a que te lances, nos turnamos para darnos apoyo personal y profesional, para no dejarnos ahogar en desespero e incredulidad de si mismas, sus brazos que me sacan de la tormenta en el vaso de agua y me empujan a seguir, su amistad es tan valiosa para mi como un lino damasco que guardaría entre mis telas preciadas, como un tweed irlandés, igualmente tejido a mano, guardado para una haute couture de Dior o Chanel y aunque ella camine ligera por la vida gracias a su especial sentir, yo la guardo en mi corazón con peso.

Tal vez porque nunca me he sentido parte de mi familia, no aceptada o genuinamente apreciada es que he dado alta importancia a mis amigos que atesoro. De mi familia he sentido siempre un rechazo por lo que soy, el cual ha aumentado con los años, así que me he refugiado profundamente en mis amistades, con ellas soy amplia, leal, constante, trato inmensamente de hacer bien mi parte aunque me cueste, aunque esta brusquedad con la que fui criada, enjaulada, limitada y aplanada surja en mi de vez en cuando y logre dominarme. No hay culpas ni reclamos, simplemente a veces pienso que la familia es a la final una obligación y unas relaciones gastadas que se mantienen por el puro peso de la sangre densa, relaciones llenas de obligaciones y condiciones no correspondidas. 

Otra amistad que me ha dejado el bordado, quien tomó el último registro de algún avance realizado con mi punto de cruz y cuya amistad me hace pensar que tal vez esa labor se construye como una amistad de años, poco a poco y con paciencia, entre amores y negociaciones es Lili de @punto.xl, alguien a quien le agradezco haber permanecido constante estos años y quien me ha acompañado en cada taller que emprendo, cada espacio nuevo, una mujer que precisamente en este momento se encuentra pensando y realizando el punto de cruz desde otro lugar, diferente al convencional a través de su propuesta contemporánea.

puntodecruz
Primer proyecto de Liliana en punto de cruz
registroavance
Último registro de avance por Liliana

De nuevo, no sé si algún día terminaré este punto de cruz, espero que así sea, probablemente por el simple hecho de verla, por fin, finalizada, por ese suspiro de satisfacción y ahí, entonces, en ese instante, pensaré que puedo hacer con ella que la aísle de un marco con vidrio y aún más de bebés o niños, pues es a lo que menos deseo dedicar lo que me queda de vida. Tal vez me acompañe en más viajes y más hogares, por ahora me sueño escuchandola sobre lo que tiene ella por decir, si implora misericordia por ser terminada y lucirse o si prefiere seguir guardada y recogida, puede que no desee tampoco ser destinada de manera infantil como su patrón original lo era o en cambio se sueña ser pisada por pequeños piecitos traviesos ya que su propósito en la revista IDEAS de los años 70 era ser tapete de cuarto infantil.

Puede que quede inconclusa como muchas amistades que se fueron en el camino y que casi de manera segura no retornarán. De pronto para ello está todavía ocupando un espacio en mi estante y mi vida, para recordarme que hay cosas, relaciones, labores que quedan a medias, que se detienen en un punto cualquiera de la vida del uno y del otro. 

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Un comentario

  1. Es una delicia leerte; además, me identifico bastante con tu publicación (tengo algunos cuadros sin terminar) que inicié hace muchos años. 🤣. Tu punto de cruz está hermoso aún sin terminar.

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