Göteborgsvarvet

De una media maratón en Suecia que me recordó una noche en Londres.

medalla goteborgsvarvet sumerce zaira
Una historia de instagram

Aquí estoy yo, sudada, cansada, a punta de tomar una larga ducha entre agua tibia y fría para mis músculos, con la medalla al cuello. Estoy pensando en todo lo que se dió para que pudiera correr esta carrera que ya había rechazado y pensando que estaba en su país de nuevo.

Escribo mucho en mis diarios y a veces de algunas cosas puntuales en ellos prefiero extenderme en mi máquina de escribir. En ocasiones, también me levanto y escribo inmediatamente porque he soñado algo que me parece que puede ser un cuento, tengo sueños recurrentes con historias completas, pero suelo no recordarlos mucho, por ello desde el 2016 tengo un diario de sueños, pero cada vez recuerdo menos y ya no tiene tantos como antes. 

Mis escritos en la vieja Olivetti verde se mojaron todos en la inundación de mi taller en el 2022, tal vez no debí haberlos guardado todos en una sola carpeta, sin copia, sin plástico que les envolviera. No están totalmente arruinados pero algunos están tan arrugados que aún luego de estar bajo torres de libros pesados debo hacerles presión con mis manos para alisarlos.

Me gustaria subirlos de tanto en tanto ya que nada tienen que ver con el textil que es más el objetivo de este blog, pero deseo compartirlos porque me prometí mostrar más lo que hago y entre ello, esas otras que soy, a veces, cuando me siento frente a mi máquina y me dejó ir entre tipos y timbres de página. Si, a veces soy otra yo y me sacudo al final del cuento como reconociéndome de nuevo, como si hubiera despertado en la madrugada y debiera reconocer dónde estoy, me sucede seguido cuando escribo, cuando hago bolillo o cuando bordo -ahora es más escaso al bordar- será, supongo, mi estado de flow, y si es ello, pues que maravilla lo que siento volverme en ese momento: ligera, tranquila, minúscula y expandida al mismo tiempo, fluyendo, si, fluyendo.

goteborgsvarvet media maraton
Esta no fue la foto que envié 😉 pero si hay un detalle: la gorra de ciclismo que llevé conmigo como queriendo ir acompañada por papá.

Olvidé mis escritos luego que los puse a secar y los recogí en otra carpeta ahora sí envueltos en una bolsa para asegurarme que no sucediera de nuevo y que los tendría a mi alcance para volver a escribirlos con sus respectivas correcciones de la Zaira del futuro que relee y se autocorrige. No lo he hecho, no los he vuelto a escribir, solo tengo sanos y salvos unos pocos que he escrito el año pasado, poquisimos, extensiones de diarios de viaje que todavía estoy completando.

Hoy me he decidido a compartir una parte acá y me gustaría saber si quisieran saber cómo sigue, qué sucede, qué pasa, quisiera saber todas sus reacciones abajo en los comentarios, por qué lo que les compartiré es una página de un ínfimo momento, tan solo un pensamiento que está escrito en mi diario como una acción de dos líneas de texto concretas y cortas que he decidido extender, no sé si en una página o tal vez, quizá, en algo más largo de varios capítulos. 

Más abajo encontrarás la transcripción del texto con algunas mínimas correcciones, por ahora y mientras las coincidencias me persiguen, acabo de darme cuenta que hace casi dos años estaba corriendo la carrera, un sábado 18 de Mayo en el verano sueco.

goteborgsvarvet cuento capitulo

4 comentarios

  1. Lo leí 2 veces sabes …la primera mi cabeza susurraba …. incómodo….por qué? suspiro!
    En la segunda me preguntó por qué nos damos tan duro….. Por que nos cuesta disfrutar de lo sencillo de lo que realmente nos gusta…. cuando tenemos esos maratones nos sentimos libres….y cuánto delo que pensamos durante el recorrido logramos cambiamos porque que en diario vivir no nos sentimos igual que cuando cruzamos la meta …si todos los días estamos en un maratón.

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