A ti, bufanda Baby alpaca

A ti, objeto textil que tejes puentes y abrigas recuerdos.

Bienvenida a este blog, luego de tanto

Ha pasado tanto, atrás de mi, delante, tanto me ha atravesado en este tiempo: un luto, despedidas, perdidas, pero sobre todo ganancias, no puedo estar más agradecida hoy que en otra época de mi vida de todo lo que ha sucedido y me ha traído hasta aquí. En ese trasegar que todavía llevo conmigo y es un constante hilo hilvanando y uniendo piezas llega este espacio que conjura todos mis intereses. Siempre me ha gustado escribir, desde que tengo memoria he llevado y comenzado intentos de diarios, los de viajes han sido los que más perduran en mi estante y aunque nunca he estudiado al respecto o tomado un curso siempre reflexiono sobre el papel, luego sigo haciendo con mis manos, en el textil la mayoría de las veces; por ende este espacio llega como unas buenas agujas, precisas, adecuadas para la tela, para el hilo, para hacer todo el trabajo planeado finalmente realidad. Este será mi blog textil, hablaré de los lugares vistos, de las referencias, los paralelos, las comparaciones hechas, los temas que me atañen, algunas labores que no he terminado, otras que ni siguiera he comenzado pero deseo realizar, de bordado, de telar, de croché, de vivencias al lado de estos oficios, de mi gestación en la frivolidad, de mi infancia en el bordado, mi juventud en el textil industrial, de toda la vida atada en nudo textil a alguna fibra, alguna tela, a los paños del centro, los uniformes del colegio o algún objeto que me dibuja un recuerdo, será un espacio totalmente personal siempre atravesado por el textil. Hay tanto por contar que cada tanto estarás recibiendo este blog si deseas


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Hoy comienzo con esta foto en la isla de Brännö, cerca de la ciudad de Göteborg en Suecia, donde estaba hace un año exacto, una ciudad que se repetirá mucho en este blog; esta foto me la tomó alguien que aún recuerdo y tiene consigo (espero) mi hermosa bufanda peruana que sale en la siguiente foto cuando estuve en la montaña de siete colores. Deseo comenzar recordando ese puente textil que teje esa bufanda, que compré en un mercado de Aguas calientes, desde donde ya he subido dos veces en la vida a Machu Picchu y que envié en un acto sincero de confianza y cariño, que espero abrigue los duros inviernos nórdicos y haga juego con esa tupida barba, que acompañé esos oscuros días y recuerde ese espacio colombiano en su vida que le fue ofrecido, que alegre el recuerdo de momentos compartidos, del abrazo cálido latino, femenino, conjugado en español.
 
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Comencé por ahí por mera casualidad de este día hace un año, pero me es imposible pensar en esos objetos textiles que nos unen, nos recuerdan, nos representan y en algunas ocasiones, incluso, nos desunen, enemistan, enfrentan. Esta bufanda significa para mi tanto, lleva consigo un viaje con mi sobrina bella por Perú, en su mitad latina, su lado materno y luego es el objeto que me ayudó a enfrentarme a un invierno desconocido, en varios lugares, en varios idiomas, aquí, por ejemplo, estoy abrigada con ella en Londres donde me abrazó, me dió calor aún siendo pequeña y ligera solo por ser de Baby Alpaca y guardar en ella todas las propiedades de la lana de ese fantástico animal. Soportó mi resistencia al frío que ya luego se comenzó a sentir familiar.


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Ahora la he tenido que dejar ir, es un objeto que habiéndome guardado, ahora guarda a otro, es ya un objeto que aunque pedí su devolución se niega a volver a este lado y ha decidido servir con mejor propósito en donde ha de ser muy bien apreciada por sus cualidades. La recuerdo como a quien espero guarde ahora: tierna, modesta, con un olor particular de fuerte pelaje atrayente, con singulares colores, azul celeste por aquí, un morado en su vestir, rojo en otros detalles y blanco en algunas fibras capilares, suave al tacto, abrazando siempre.
Espero que, precisamente, este objeto este arropando como debe ser y como le enseñé con tanto ahínco por meses, espero que no haya borrado de sí mi fragancia, mi aliento al frotarme las manos del frio y me recuerde a veces, que en verano, seguramente guardada, se alimente de mi añoranza, que no se haya encontrado con una donación y que en lugar de ello abrigue trayendo nostalgia de latinoamérica y lo que se ha perdido de ver aquí, en esta mágica tierra. No le deseo que deba contener lágrimas pero si ha de someterse a esa tarea, que las apile y ahogue entre sus fibras y las seque pronto.
Objeto bello, bufanda corta y suficiente, que cumplas tu misión ahora como lo hiciste conmigo tantas veces, que abraces, que arropes, que abrigues y en ese acto que transportes mi agradecimiento por hoy hace un año, por varios días y momentos, que abraces con perdón y acompañes como fui yo acompañada y tantas veces guiada, que en su aliento reciba mis palabras que no alcanzaron a ser dichas.

Que seas puente atravesando el Atlántico, que termines de curar resfriados y que sigas abrazando.



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