Cuando comencé a estudiar bordado en la EAOSD fue que comenzó a importarme el revés, antes bordaba sin ponerle cuidado a esa parte de la tela; en la Escuela teníamos una maestra estricta, quien ponía especial cuidado a la puntada perfecta, el espacio entre ellas, la tensión y el revés, era una maestra necesaria para sentar las bases del bordado, en algunos aspectos reprochable a decir verdad, pero necesaria.
Luego, al tomar otras clases del programa de bordado en la escuela confirmé que esa enseñanza había sido primordial, pues el bordado de algunas compañeras era de dudosa ejecución y no tenían buenas bases que les permitieran realizar mejor las puntadas entrelazadas que son como nudos y exigen destreza o realizar bordados en cualquier tela con bella ejecución. De nuevo, su revés era descuidado y hasta con nudos.
Tal eral la obsesión con el revés en la Escuela que en una ocasión quien lidera el programa de bordado en la EAOSD exhibió el revés de los bordados de las alumnas en lugar del frente, así de excelente habrían sido los bordados de las alumnas que esta persona por desconocimiento y porque su ojo no estaba educado a diferenciar entre derecho y revés no notó mayor diferencia.
Mi revés de bordado no tiene nudos, es prolijo, cuidadoso, atendido con esmero, cuando bordaba para diseñadores tenia que ser aún más cuidadosa de lo usual pues siempre trabajaba en prenda terminada y el revés quedaría al descubierto o al acceso de quien portaría la prenda, ese cuidado al revés fue lo que me ganó fama en el medio e hizo que llegaran varios clientes.
Creo que cualquiera puede mejorar en lo que desee con constancia y dedicación, entre todo lo que yo he hecho en esta vida, todo lo que he cambiado, intentado e inventado la vida misma me ha enseñado que se puede ser bueno en prácticamente cualquier cosa, solo se necesita disciplina.
Comencé recordando el revés porque esta publicación es sobre ese bordado realizado sin intención, paralelo al de mostrar, que sujeta y sin el cual no habría cuenta del frente, el de esconder o lucir con orgullo, el revés que a veces se nota, sale por las fibras traslucidas de la tela o se logra ver a contra luz, un revés que en realidad solo hay que dar la vuelta para ver.
Dice que el revés es la espalda o parte opuesta de algo. Para mi, al igual que el nudo me hace preguntarme por mi atrás, mi reverso, y pienso en él como en mi pasado. Mi revés, siento, es darme la vuelta y mirar hacia atrás, darle la vuelta a mi tela presente, este revés sujeta mi presente, a veces vuelve, toma relevancia, lo escondo pero siempre está y entre más bordo el frente hago más revés, mientras más vivo el presente, construyo con puntadas un pasado.
Mi pasado no ha sido tan prolijo como cuido el revés de mis bordados, pero quiero que como ese revés en tela mi pasado no me avergüence, no habrá sido cuidado y hecho con esmero pero es mio, tanto el que bordo como el que camino en la vida y solo quiero que no me de pena, que lo pueda llevar con orgullo, sin nudos, colorido, que no se desbarate tan de repente, que me sujete por más tiempo, que me recuerde en donde voy y que hice antes.
El revés es a la final eso, un revés, no puede ser siempre hermoso, pulcro y minucioso, es un revés, solo puedo hacer de él lo que hago con mi vida y con el bordado, pensar antes de la próxima puntada, una veces más, otras veces menos, estudiar por donde comienzo y sigo, a donde deseo llegar. Prevenir el error, pero si no me es posible, en últimas desbaratar y volver a iniciar.
